| ¿POR QUÉ LA GIMNASIA ES TAN FANTASTICA? |
| Written by Isabel Guerra |
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Traducción de WHAT’S SO GREAT ABOUT GYMNASTICS? Por Nancy Thies Marshall http://www.brownsgym.com/
¿POR QUÉ LA GIMNASIA ES TAN FANTÁSTICA? Cuando tenía unos ocho años y llevaba un par de años entrenando y recibiendo clases de ballet, un buen día me “convertí” en una gimnasta. Mi rito de iniciación ocurrió una borrascosa tarde de otoño en la que, aburrida de las actividades extraescolares convencionales, transformé mi salón en sede de la Gimnasia Olímpica. El brazo de madera de un sillón se convirtió en mi barra de equilibrios. Yo bailaba en la alfombra la dramática obertura del Lago de los Cisnes. Una silla hacía de potro, con los cojines del sofá haciendo de trampolín. (Eliminé las paralelas asimétricas porque la lámpara araña del comedor no estaba bien anclada)
Todo marchaba como lo había planeado. Gané el Oro en Suelo y en Barra. El salto era el último aparato. (Todavía no sabía que existía la rotación olímpica). Con todo mi entusiasmo, corrí a lo largo de nuestro salón (cinco pasos), puse la cabeza en el asiento de la silla y alcé mis pies por el aire, anticipando una recepción clavada. Pero a mitad del camino, me di cuenta de que el potro tenía ruedas y atravesé el ventanal del salón. Por alguna razón divina, aterricé en el patio delantero con solo unos cortes en los talones y una seria reprimenda de mi madre para que dejara de hacer volteretas en el salón y las hiciera donde debía, en el gimnasio. Ese episodio me marcó más que ningún otro: la acróbata de la familia, la niña que vivía bocabajo, la contorsionista, la que en vez de andar bailaba el vals… Ese fue el día en el que me convertí en una Gimnasta. Aunque a mis padres no les hizo ilusión lo de la ventana rota, se sintieron felices por encontrar un deporte en el que su hija pudiera destacar. La diversión infantil de una gimnasia de ocio al final dio paso al reto y a la emoción de la competición. Cuando colgué mi mochila de gimnasia definitivamente, había ido a los Juegos Olímpicos. Ese periplo tuvo desafíos y decepciones… pero ningún viaje a través de la adolescencia es fácil. Y soy mejor persona después de haber hecho esa travesía. Ahora tengo tres hijas, una de los cuales transforma nuestro salón en su propia pista de gimnasio (Protegemos las ventanas). Ha practicado otros deportes, pero ninguno ha capturado su pasión y dedicación como la gimnasia. Mi marido y yo nos hemos inscrito en un “Club de viajes en coche compartido” y yo me he abastecido de labores de punto de cruz para mitigar los nervios de la competición (los míos, no los de ella). Aunque hemos intentado animarla para que participe en muchos deportes nuestra hija mediana se siente atraída por la gimnasia como el magnesio por los culotes. Si se le obliga a elegir, es inflexible. La raqueta de tenis y el balón de fútbol no tienen nada que hacer frente a las acrobacias y los mortales atrás. A medida que observo a mi hija literalmente entusiasmarse por completo con la gimnasia, me vienen a la mente las situaciones de las que aprendí en mi recorrido Olímpico, y recuerdo una vez más por qué es tan fantástico este deporte. Múltiples estudios realizados confirman que l@s niñ@s que están involucrad@s en deportes, incluyendo la gimnasia, tienen más probabilidades de mantenerse alejad@s de las drogas, sacan mejores notas, no abandonan los estudios, tienen una mayor autoestima y un estilo de vida más sano. L@s niñ@s en un ambiente deportivo sano aprenden desarrollo motor, relaciones interpersonales, perseverancia, disciplina, compromiso, sentido del humor, perspectiva, trabajo en equipo, humildad y liderazgo. ¡Y l@s niñ@s se creen que solo se están divirtiendo! Sin ninguna duda, el deporte enriquece la vida. Y para aquellos a los que les guste la variedad y el desafío, el gimnasio puede ser un lugar estupendo para pasar un buen rato. Estas son las cinco razones más importantes por las que aprender una rueda lateral es una valiosa inversión: 1. La Gimnasia es un deporte polifacético. Éste es un deporte que desarrolla fuerza física, velocidad, agilidad, nervios de acero y destreza competitiva. Además las mujeres tienen que envolver ese paquete de atletismo con su elegancia y personalidad. No hay muchos deportes que utilicen esa amplia gama de destrezas. Entre las tres disciplinas de gimnasia más importantes (Gimnasia Artística Masculina y Femenina y Rítmica) hay hasta quince pruebas individuales diferentes, cada una con dificultades únicas. Si añadimos la Gimnasia en general y Cama elástica y Tumbling, las oportunidades son infinitas en este deporte. Caminar -y menos aún hacer mortales- no es fácil de conseguir en una barra de equilibrios de 10 cms. de ancho. Se necesitan mucho más que unas cuantas flexiones para conseguir dominar con maestría un San Pedro en las anillas. Saltar a través de un aro en movimiento no es tarea fácil. La gimnasia es “difícil”. Pero las cualidades que hacen falta para dominar estas destrezas –valor, perseverancia, riesgo, determinación, visión- son las mismas que fomentan la búsqueda de la perfección en cualquier tarea. El tener que afrontar “dificultades” se traducirá en valiosas habilidades necesarias para la vida cotidiana y en fortaleza de carácter. Reforzadas por el amor incondicional de sus padres y la orientación técnica de sus entrenadores, las gimnastas están mejor preparadas para manejar las “dificultades” de la vida debido a los retos a los que se enfrentan en el gimnasio. 3. La Gimnasia es un deporte socialmente interactivo. El ambiente social único dentro del gimnasio posibilita un crecimiento saludable. En la gimnasia, una niña de nueve años entrena con atletas menores y mayores que ella. La autoestima se fomenta mediante la camaradería con compañeras de equipo mayores que ella. La madurez y la perspectiva se desarrollan cuando ella se relaciona con las atletas más jóvenes del equipo. Pocos deportes proporcionan esta oportunidad para las niñas de trabajar tan estrechamente con compañeras de equipo de edades diferentes. La madurez social que se gana en el deporte es muchísimo mas sana que la “inmadurez social” que adquieren las niñas que pasan las tardes en el centro comercial o viendo la televisión. 4. La Gimnasia enseña responsabilidad individual y valor. Aunque tiene un componente de equipo, la gimnasia es un deporte individual. Cuando se acaba el calentamiento y la juez da la señal, la gimnasta se enfrenta ella sola al aparato. Para ejecutar una rutina con éxito, bajo el escrutinio de los jueces, entrenadores y espectadores, se necesita concentración, determinación, resistencia, y a menudo valor. La seguridad necesaria para desarrollar estas cualidades, aumenta cada vez que una niña se esfuerza por lograr hacer otra rutina. La vida nos pide que asumamos responsabilidades en cada una de las decisiones que tomamos. El valor para asumirlas y tomar las decisiones adecuadas se desarrolla con cada entrada y salida de los aparatos. 5. La Gimnasia enriquece la infancia. Después de mi experiencia Olímpica, con frecuencia se me preguntaba si no me sentía como si hubiera sacrificado una infancia normal por mis sueños atléticos. Siempre me sentía un poco confusa con esta pregunta. Yo hacía gimnasia porque yo quería. El deporte no era un sacrificio, era mi elección. Por supuesto que esa elección a veces significaba que a veces yo también estaba eligiendo renunciar a otras actividades. Pero gracias a la orientación de mis padres y entrenadores, la gimnasia me abrió puertas y enriqueció mi vida. Las victorias, las derrotas, los viajes, las relaciones personales y mucho más se combinaron para enseñarme las alegrías, dificultades y realidades de nuestro mundo. Y no estoy sola. Viajando por todo el país para desarrollar el “Programa de Bienestar del Gimnasta” para la gimnasia estadounidense, he tenido el privilegio de conocer antiguas gimnastas que son ahora profesionales de asesoría jurídica, medicina, publicidad, derecho, entrenamiento, urgencias, ingeniería ambiental…, por nombrar algunas. Todas coinciden en que su entrenamiento gimnástico las preparó mejor para afrontar los obstáculos del mundo adulto. Los entrenadores y padres tienen que ser inteligentes y sensatos para convertir las lecciones de gimnasia en lecciones para la vida. La mayoría de los clubes gimnásticos se constituyen en la creencia de que este deporte tiene el potencial para ser una experiencia enriquecedora para todos los que en él participan. Si se busca un suelo fértil en el que plantar campeones de la vida, se debería empezar a buscar en el club gimnástico más cercano.
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